This website uses cookies

Read our Privacy policy and Terms of use for more information.

Era un lunes gris, de esos en los que el cielo parece presagiar problemas. Juan había arrancado la semana con planes muy distintos: un proyecto nuevo en SAP SD requería toda su atención, reuniones preparatorias con el equipo y llamadas estratégicas que llevaba preparando desde hacía días. Pero a las 7:30, cuando abrió su correo y luego la FB03, supo que aquel lunes no sería como esperaba.

El caos había llegado sin avisar. Durante la madrugada, un batch job en F110 mal configurado y sin supervisión había ejecutado pagos duplicados. Peor aún, un transporte desde el ambiente de calidad había sobrescrito reglas en OB52, abriendo periodos contables que deberían estar cerrados y algunas validaciones en F-28 habían desaparecido. El sistema estaba lleno de asientos fantasma: duplicados, desbalanceados y facturas bloqueadas.

Juan sintió un escalofrío. Su proyecto SD que había planificado con semanas de antelación quedó en pausa inmediata. Cada minuto contaba. Los clientes comenzaron a llamar, enviando incidencias a su manager y Víctor su jefe, apareció virtualmente en Teams con un mensaje que parecía un látigo:

"Juan, ¿Qué está pasando con FI? He recibido llamadas de varios clientes enfadados y tengo al manager del cliente esperando explicaciones. Necesito un informe YA."

🕑 8:15

El corazón de Juan latía acelerado. No solo debía arreglar el desastre, sino que también tenía que deshacer cambios que habían llegado a producción: restaurar configuraciones de validación, cerrar periodos contables incorrectos y cancelar los pagos duplicados antes de que causaran más problemas. La presión era intensa y el reloj no se detenía.

Afortunadamente, Marta y Luis, sus compañeros de FI acudieron al rescate. Juntos formaron un triángulo de defensa: Juan se enfocaba en FB03 y F-03 Luis revisaba FBL5N para clientes y Marta analizaba proveedores en FBL1N. Cada descubrimiento traía un nuevo escalofrío: asientos que parecían correctos pero que en realidad duplicaban saldos, facturas liberadas erróneamente y conciliaciones imposibles.

Cada hora que pasaba aumentaba la tensión. Los clientes seguían llamando, los correos se acumulaban y Juan tenía que responder explicaciones parciales mientras resolvía los problemas. Se sentía como un equilibrista caminando sobre un hilo invisible: cualquier error y la caída sería total.

Mientras tanto, el proyecto SD que había planificado quedó completamente congelado. Reuniones canceladas, decisiones postergadas y correos que seguían llegando sin parar. Juan respiraba entre teclas y cafés, intentando mantener la calma.

A las 17:00, tras casi diez horas de presión ininterrumpida los tres seguían revisando documentos. Cada asiento corregido parecía abrir una nueva grieta pero la coordinación funcionaba:

  1. Auditoría completa de los asientos duplicados: identificando patrones y responsables de los movimientos en FBL1N y FBL5N.

  2. Bloqueo temporal de movimientos críticos: cerrando periodos contables en OB52 para evitar más errores.

  3. Corrección sistemática: anulando pagos duplicados con FBRA, conciliando cuentas con F-03, y desbloqueando facturas con FB60.

  4. Comunicación constante: informando a clientes de avances y tiempos estimados, para evitar más llamadas urgentes.

  5. Automatización de controles: reglas de validación reforzadas para evitar que el desastre se repitiera.

A las 18:00, exhaustos pero aliviados, lograron estabilizar el sistema. Juan respiró profundo: el monstruo había sido domado, aunque el estrés aún pesaba en sus hombros. La jornada había sido larga y el proyecto SD quedaba pendiente, pero al menos la FI ya no era un campo de batalla.

📚 Moralejas

El terror en SAP FI no surge de la nada: errores en batch jobs, transportes mal testeados o sobrescrituras de reglas críticas pueden convertir un lunes normal en una pesadilla. La solución no es mágica: requiere disciplina, coordinación, comunicación y método. Y, sobre todo, prevenir y proteger los cambios antes de que lleguen a producción. Trabajar en equipo y mantener jornadas razonables evita que el estrés se vuelva insoportable y que los “fantasmas del sistema” dominen la oficina.

Bonus: Nunca subestimes el poder de los compañeros: un buen equipo no solo resuelve problemas, sino que comparte la carga, el aprendizaje y, sobre todo, los pequeños momentos de alivio entre caos y caos.

Al final, los héroes de cada SAPocalypsis no son solo los que corrigen errores, sino los compañeros que caminan contigo hasta que todo vuelve a la calma.

Y así termina el tercer capítulo de SAPOCALYPSIS NOW…
¡Muchas gracias por llegar hasta el final! 😊

Espero que hayas disfrutado la historia de Juan y sus compañeros de FI tanto como yo disfruté escribiéndola. Si te ha gustado y quieres más historias como esta, te animo a compartir este contenido con quien creas que le pueda interesar.

Y si quieres participar directamente, puedes enviarme tu historia de manera totalmente anónima respondiendo a este correo o escribiendo a [email protected].

No importa si no tienes una historia completa: también puedes enviarme un tema sobre el que quieras que hable, una anécdota resumida o incluso solo una idea, y yo me encargaré de darle mi toque de suspense y hacerla cobrar vida en formato SAPocalypsis.

Como siempre tenéis aquí el audio-podcast para que lo escuchéis si no tenéis tiempo

¡Estoy deseando leer vuestras historias y crear juntos nuevos relatos que hagan temblar hasta al sistema más estable!

Comentarios

Avatar

or to participate

Otras publicaciones