🧨 SAPocalypsis Now Episodio 15

El precio del silencio

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La mañana había empezado rara. No mal. Rara.

En la empresa de cliente, un edificio gris de un polígono industrial parecía más apagado de lo normal, aunque fuera porque el cielo estaba cubierto y una llovizna fina caía sin intención de parar. Daniel llegó antes de lo habitual, con la chaqueta todavía húmeda y la sensación de que el día iba a pasar rápido. Demasiado rápido.

Daniel llevaba algo más de tres años como consultor funcional de SAP SD. No estaba en cliente, pero eso no significaba tranquilidad. Significaba ser el punto intermedio entre negocio, sistemas y decisiones mal explicadas. No tenía un jefe especialmente duro, pero sí uno de esos que viven con el Excel abierto y la ceja fruncida permanentemente.

—Tenemos que proteger el margen —decía siempre—, pero sin perder ventas.

Era una empresa mediana. Ajustada. Competitiva. No podía permitirse grandes errores porque no tenía colchón. Cada euro contaba, aunque no siempre se mirara con lupa.

Aquel día, a media mañana, llegó el correo de Comercial. Un cliente importante apretaba. Había amenaza en la mesa de irse a la competencia si no se ajustaban precios. Nada nuevo. Pero esta vez la negociación había sido rápida, casi improvisada.

—Hacemos un descuento temporal —dijeron—. Solo para cerrar este trimestre. Luego lo quitamos.

Daniel abrió SAP. Entró en las condiciones de precio del cliente. Sabía lo que hacía. No era la primera vez. Añadió una condición de descuento adicional y se preparó para limitarla en el tiempo. Era clave que fuera temporal. Febrero y marzo. Solo dos meses.

Abrió el campo de validez. Tecleó la fecha de inicio:
01.02.2025

Luego la fecha de fin.

Y ahí entró lo humano.

Desde la mesa de al lado alguien gritó:
—¡Eh, Daniel! ¡Que nos vamos ya, que si no perdemos la reserva!

Ese día tenían comida de equipo. Una de esas comidas que no se planean, pero que, si no te levantas en ese momento, ya no llegas. Daniel miró el reloj. Iban tarde. Muy tarde.

Volvió a la pantalla. Tecleó la fecha de fin rápido, casi sin mirar:
31.03.2026

No era lo que quería poner.
Quería poner 31.03.2025.

Pero el dedo fue más rápido que el cerebro.

Guardó.
Probó un pedido.
El precio era el esperado.

SAP no mostró ningún error.
SAP no cuestiona fechas futuras.

Cerró sesión, cogió la chaqueta y salió casi corriendo mientras pensaba: “Luego reviso esto con calma.”

Ese “luego” nunca llegó.

Los meses siguientes fueron tranquilos. Demasiado.

El cliente seguía comprando.
El volumen aumentó.
Comercial estaba contento.
Dirección hablaba de buen trimestre.

Daniel veía pedidos entrar casi a diario. No sospechaba nada. El descuento seguía activo, sí, pero en su cabeza era temporal. Febrero y marzo. Lo tenía tan interiorizado que nunca volvió a mirar las fechas.

Abril pasó.
Mayo pasó.
El verano llegó.

SAP seguía calculando precios.
Siempre correctos.
Siempre coherentes.

Hasta que en Junio, un día gris y poco comun siendo junio, Marta, la responsable de controlling, pidió una reunión.

No estaba enfadada. Eso fue lo que inquietó a Daniel. Estaba seria. Metódica. Con los informes ya preparados.

—Daniel —dijo—, necesito que me expliques esto.

En la pantalla aparecían cifras que no encajaban. Ventas altas, sí. Pero márgenes bajos. Demasiado bajos. Y no solo de un mes.

—Esto viene de atrás —añadió—. Mucho de atrás.

Daniel sintió cómo se le cerraba el estómago. Abrió SAP delante de ella. Fue directo a las condiciones de precio del cliente. Bajó hasta la condición de descuento.

Y entonces lo vio.

Fecha fin: 31.03.2026.

No hizo falta que nadie dijera nada.

El recuerdo fue inmediato y doloroso: la comida, las prisas, el grito desde la mesa de al lado, el dedo equivocándose de año. No fue una mala decisión. No fue desconocimiento. Fue un segundo de distracción.

Habían vendido durante meses con un descuento que nunca debió existir. No perdían dinero en cada operación de forma brutal, pero el margen real estaba muy por debajo de lo previsto. Pedido a pedido. Factura a factura.

Cuando pusieron el total sobre la mesa, nadie habló durante unos segundos. No era una cifra que hundiera la empresa, pero sí una que dolía. Lo suficiente como para tensar el ambiente. Lo suficiente como para que Dirección dejara de hablar de crecimiento.

Comercial se defendía:
—Vendíamos al precio que SAP daba.

Finanzas respondía:
—Ese precio no cubría costes.

Y SAP, una vez más, no tenía culpa. Había hecho exactamente lo que le pidieron.

La corrección fue rápida. Se ajustaron fechas. Se retiró el descuento. Se revisaron esquemas. Se activaron alertas para evitar márgenes negativos. Se estableció una revisión mensual de condiciones activas.

Todo correcto.
Todo tarde.

Esa noche, al salir del edificio, Daniel volvió a sentir la lluvia fina cayendo sobre el asfalto. Pensó en lo fácil que había sido equivocarse. En lo absurdo del motivo. En cómo algo tan pequeño había crecido en silencio durante meses.

Porque no fue un gran error.
Fue una distracción.
Una comida.
Un año mal tecleado.

Y eso es lo que más miedo da.

📚 Moralejas

En SAP, los errores más caros no nacen de la incompetencia.
Nacen de la prisa.
De las distracciones.
De creer que “luego lo revisamos”.

Un sistema no entiende intenciones.
Solo fechas, números y reglas.

Y cuando te equivocas en una de ellas,
SAP no te avisa…
simplemente sigue funcionando.

Porque al final, por muy robusto que sea el sistema,
somos humanos.

Y así termina el primer capítulo de SAPOCALYPSIS NOW…
Gracias por acompañarme en esta nueva aventura donde los sustos llevan etiquetas Z y los errores tienen moraleja.

Espero que hayas disfrutado esta historia tanto como yo escribiéndola.
Recuerda: cada 2 jueves a las 20:10… una nueva historia saldrá de las sombras del sistema.

Hasta entonces, mantén tu mandante limpio, tus transportes ordenados…
Y si escuchas ruidos extraños en ST22… corre.

👋¡Nos vemos en el próximo episodio!

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